Te diría tantas cosas que deje
para luego, con la tonta justificación que no tenía tiempo, porque pasar haciendo “otras cosas” descuide
lo importante, tu.
Un fuerte abrazo te daría, me
olvidaría del rencor y de los malos momentos. Al verte de nuevo me olvidaría de
las casualidades, porque alguna vez leí, que las cosas pasan por algo, coincido
con esto, pues por naturaleza el ser
humano es lento para descifrar las cosas, yo soy lenta.
En las noches, mientras trato de
concebir el sueño, pensamientos extraños entran a mi mente y comienzan a crear
situaciones que no me gustarían vivir.
Al estar frente a ti nuevamente,
me gustaría ser adivina y así saber tus pensamientos al verme de nuevo, me
agradaría ser adivina ahora para conocer que sientes, que te duele y hacerte
saber que estoy contigo.
Cuando te encuentre, será, por
que estaré harta de respirar tu ausencia, sin embargo aún no quiero
encontrarte, aún no quiero perderme. Me resisto a la idea de separarme ti, de
esa zona de confort que solo me brindas tú. Algún día la separación será
inevitable pero tenemos que ser fuertes y si esa es nuestra suerte habrá que
aceptarla de una vez.
Mientras eso sucede me pregunto, ¿Vas
a morir soñando o despertar amando?, tras esa duda existencial, reflexiono y
pienso que si mañana despierto será porque todo lo que he escrito esta noche me
habrá hecho cambiar y ser mejor persona,
de lo contrario mi miedo a la muerte se habrá incrementado.
Y tú… ¿Qué dices?
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